- Señor Williams, ¿se encuentra bien?
Abrí los ojos. Una luz me cegaba. Volví a cerrarlos
¿Dónde estaba? Me sentía perdido.
- ¿Señor Williams? ¿Puede oírme señor Williams?
No sabía qué responder, tenía miedo de lo que pudiera pasar. Como siempre.
-¿D -dónde estoy? - pregunté titubeante.
-Está en el centro Wellness señor Williams, nos llamó por teléfono hace dos semanas, ¿recuerda?
-Está en el centro Wellness señor Williams, nos llamó por teléfono hace dos semanas, ¿recuerda?
Ahora sí, lo recordaba.
Me incorporé lentamente mientras abría los ojos con cuidado, la luz que me cegaba provenía de un foco que había encima de la camilla donde instantes antes había estado tumbado.
¿Cómo había llegado hasta ahí? Aún seguía aturdido.
- Pero... ¿y todo lo anterior?
-¿El qué señor Williams? - preguntó lo que parecía ser una doctora mientras me miraba con extrañeza y apuntaba algo en su cuaderno. Su sonrisa había desaparecido.
- ¡Pues todo! Los pasillos interminables, la misma sala una y otra vez, ¡incluso la misma recepcionista!
-Señor Williams, por favor, cálmese, no alce la voz. Es normal que tenga recuerdos confusos y entremezclados, acaba de ser sometido a una operación muy delicada. Tómese estas pastillas cada tres horas y los síntomas deberían remitir en menos de una semana - dijo mientras sacaba un pequeño bote con cápsulas blancas del bolsillo.
-¿El qué señor Williams? - preguntó lo que parecía ser una doctora mientras me miraba con extrañeza y apuntaba algo en su cuaderno. Su sonrisa había desaparecido.
- ¡Pues todo! Los pasillos interminables, la misma sala una y otra vez, ¡incluso la misma recepcionista!
-Señor Williams, por favor, cálmese, no alce la voz. Es normal que tenga recuerdos confusos y entremezclados, acaba de ser sometido a una operación muy delicada. Tómese estas pastillas cada tres horas y los síntomas deberían remitir en menos de una semana - dijo mientras sacaba un pequeño bote con cápsulas blancas del bolsillo.
Está mintiendo. No las tomes.
Miré con extrañeza el bote pero lo cogí de todos modos.
-Gracias - dije mientras me levantaba con cuidado. Me sentía mareado.
- A usted señor Williams, le esperamos dentro de un mes para el seguimiento.
- A usted señor Williams, le esperamos dentro de un mes para el seguimiento.
- ¿Seguimiento?
- Tenemos que asegurarnos que todo haya salido bien, no queremos complicaciones, ¿verdad?
¿Me estaba amenazando?
Con pasos titubeantes, apenas me sostenían las piernas, salí por las puertas que me indicaba. Eran idénticas a las de mi sueño.
- Buenas tardes, señor Williams - me dijo una recepcionista de sonrisa deslumbrante totalmente vestida de blanco - esperamos volver a verle de nuevo. Pase un buen día.
¡No! ¡Otra vez no!
Aceleré el paso todo lo que me lo permitieron mis vacilantes piernas y salí de allí sin mirar atrás. ¡Aire libre! ¡Por fin!
No sé cuánto tiempo había estado ahí dentro pero era hora de volver a casa.
¿Dónde vivía?
No hay comentarios:
Publicar un comentario