Me desperté en una camilla con un foco apuntándome a la cara. Qué molesto era.
- ¿Se encuentra bien? - me preguntó una voz.
¿Quién me hablaba? Ah, era la doctora. Sonia se llamaba. Creo.
-¿Qué me ha pasado? - seguía aturdida, y me dolía mucho la cabeza - Ay...
- Estaba acompañándole a la salida cuando de repente se desmayó y, al caer, se golpeó la cabeza. Todo apunta a una bajada de tensión.
¿Una bajada de tensión? Nunca había tenido una, Tenía la sensación de que se me estaba escapando algo. No podía pensar bien.
- Una bajada de tensión... Claro, tiene sentido. No quería darle más vueltas, pensar me dolía.
- Eso dicen los análisis, debió ser al enterarse que su hermano no estaba aquí. Parece que fue un gran impacto.
- ¿Mi hermano?
- El señor Williams - me respondió con una sonrisa.
- Ah sí, claro. Perdona, tengo la cabeza embotada todavía. ¡Maldita sea Rouge!, despierta. Casi te pilla.
Agh, no podía pensar bien.
- Es normal, acaba de darse un golpe muy fuerte. No se presione demasiado.
- ¿Cuánto tiempo he estado aquí?
- Apenas unas horas, no se preocupe, no ha pasado mucho tiempo.
No había reloj para comprobarlo, ni tampoco ventanas, pero algo me decía que estaba mintiendo. Lo único que había alrededor eran las inmaculadas paredes blancas propias de todo el edificio.
- ¿Puedo irme ya?
- Claro que sí, puede irse cuando guste señorita Rouge. Aunque le aconsejo que vaya con cuidado, nunca se sabe cuando le puede pasar de nuevo.
- Muchas gracias por su ayuda.
- De nada hombre, para eso estamos. - Me respondió con una sonrisa de oreja a oreja. - Por favor acompáñeme a la salida -dijo mientras señalaba unas puertas automáticas.
¿Y esta sensación de déjà vu? Mi cuerpo se puso alerta sin saber por qué.
Seguimos andando por pasillos y puertas que me parecían interminables hasta llegar a la, ya familiar, sala de recepción.
- Buenas tardes, señorita Rouge - me dijo una recepcionista de sonrisa deslumbrante totalmente vestida de blanco - esperamos volver a verla de nuevo. Pase un buen día.
- Muchas gracias, igualmente - respondí mientras me daba la vuelta y me iba.
Giré la cabeza justo a tiempo para ver a Williams, fuera, en la puerta alejándose acompañado de... ¿mí?
No hay comentarios:
Publicar un comentario