Atravesé las puertas que me señalaba la recepcionista sólo para llegar a una sala exactamente igual a la anterior.
- Buenas tardes, el señor Williams, ¿verdad? - me dijo una recepcionista de sonrisa deslumbrante totalmente vestida de blanco - le estábamos esperando. Por favor, avance por el pasillo del fondo.
Me froté los ojos esperando haberme equivocado, la recepcionista era exactamente igual a la anterior.
- ¿Pero tú no estab... ¿tú no estabas hace un momento en la otra sala?- pregunté asombrado.
La recepcionista me miró con extrañeza.
Sigue adelante. No hagas preguntas.
Decidí seguir adelante de todos modos. ¿De dónde había surgido esa voz?
Avancé por el pasillo que me había indicado hasta atravesar unas puertas automáticas al fondo, tan sólo para llegar a una sala completamente idéntica a las dos anteriores.
- Buenas tardes, el señor Williams, ¿verdad? - me dijo una recepcionista de sonrisa deslumbrante totalmente vestida de blanco - le estábamos esperando. Por favor, avance por el pasillo del fondo.
Sin mediar palabra ni pensármelo dos veces continué por donde me indicaban. Esto no podía estar pasando, tenía que ser un sueño. Mi mente me estaba jugando una mala pasada. Otra vez.
- Buenas tard- antes de que terminara de hablar salí corriendo, atravesando el mismo pasillo una y otra vez tan solo para llegar a la misma habitación con la misma recepcionista. Me estaba volviendo loco.
No sé cuantas veces repetí ese ciclo que parecía no tener fin, quería salir de allí. ¡Necesitaba salir de allí!
Me di la vuelta para volver por donde había venido. No había puertas, ni pasillo, ni nada. Una enorme pared blanca bloqueaba lo que debía ser el camino de vuelta. Si es que alguna vez había existido alguno.
No hay marcha atrás.
Pensé en gritar, pedir ayuda, pero ¿quién iba a venir a salvarme? La recepcionista sólo repetía la misma cantinela una y otra vez y no respondía a ninguna de mis preguntas.
Estás solo.
Estaba al borde de la desesperación, me estaba hundiendo cada vez más y más en un pozo sin fondo, la locura me arrastraba...
Noté como se me cerraban los ojos y me quedaba sin fuerzas.
Espero no golpearme en la cabeza.
Ese fue mi último pensamiento antes de perder la conciencia.
No hay comentarios:
Publicar un comentario