Ojos hinchados, ojeras y una sonrisa. Era la cosa más hermosa que había visto nunca.
-Buenos días -dijo con voz adormilada.
-Buenos días - respondí.
Estaba tapada con dos edredones, era invierno y ella siempre tenía frío. Mis pies jugueteaban con sus calcetines intentando quitárselos, tenía que levantarme en 3 minutos y quería que duraran para siempre.
Vuelve a dormir- le dije.
No quiero- me respondió-poniendo cara de niña enfadada - quiero estar contigo.
- Yo me voy a levantar ya.- le dije besándola suavemente en la frente.
Su cara pasó del enfado a la tristeza en un segundo.
- ¿Que ocurre?
-No quiero que te vayas.
-Ni yo, pero tengo que ir a trabajar - respondí acercándome a besarla.
Antes de que me diera cuenta se abalanzó sobre mi aplastándome contra la cama.
-Ahora estás atrapado, jeje - me dijo con una sonrisa traviesa y una mirada divertida en los ojos.
Intenté poner cara de enfado pero no pude reprimir una carcajada. Me encantaba y ella lo sabía.
- Amor, tengo que irme - le dije entre risas.
- ¡No! - me respondió con la voz aniñada - Quiero que te quedes conmigo para siempre.
No hay comentarios:
Publicar un comentario