lunes, 19 de noviembre de 2018
Cuatro
Eso fue lo último que escuchó antes de salir por la puerta y dejarme solo; por desgracia, no había salido de mi boca, sino del tocadiscos: Illusion de VNV Nation. SU canción favorita.
Qué ironía, acababa de hacer justo lo contrario de lo que decía la canción, se había ido, dejándome solo..
Me quedé quieto, de pie, incapaz de moverme, fijando la mirada en la puerta por donde se había marchado; intentando retener una imagen mental suya. Ahora mismo me sentía...
...
Qué raro, no sentía nada. Donde esperaba encontrar dolor y pena había... nada, solo vacío.
Es imposible que no sintiera nada, ¿qué me estaba pasando? ¿Dónde estaba? ¿Quién era esa persona que se había ido? ¿Se había ido alguien? ¿Quién soy? ¿Cómo me llamo? ¡¿Dónde estoy?!
Abrí los ojos. Paredes blancas, ¿acolchadas? Intenté acercarme a comprobarlo, pero no podía moverme, algo me tenía atado. Caí al suelo. Intenté levantarme, ¿y mis brazos?
Miré hacia abajo, ¿una camisa de fuerza? ¡¿Dónde estaba?! ¡¿Qué hacía aquí?!
A ver, haz memoria. Lo último que recordaba era que estaba... ¿eh? ¿Dónde estaba antes de venir aquí?
No recordaba nada-
Se abrió una puerta:
- Buenas, soy M, pero puedes llamarme Cuatro.
¿Cuatro? ¿Qué clase de nombre es ese? - Pensé para mis adentros
- Espero que hayas pasado una buena noche, nº 00127 - prosiguió.
¿00127? ¿Ese era mi nombre? ¿Un número? ¿Qué estaba pasando?
- Quiero salir de aquí - exigí.
- Muy bien, acompáñeme - respondió la doctora.
Atravesamos la puerta que había utilizado para entrar y llegamos a... otra habitación exactamente igual a la anterior. Me di la vuelta para mirar por donde habíamos salido y, no había nada, ni rastro de la puerta que acabábamos de cruzar; tan sólo otra pared blanca exactamente igual a las demás.
¿Qué estaba pasando? ¿Dónde estaba? ¿Qué es ese lugar?
- Perdona, ¿dónde estamos? - pregunté a persona con bata, que estaba parada en el centro de la habitación.
- Aquí - respondió con naturalidad haciendo caso omiso de mi cara de incredulidad.
- Y, ¿dónde es aquí?
- Deberías saberlo nº 00127, al fin y al cabo, esto lo construyó usted.
miércoles, 12 de septiembre de 2018
Una experiencia inolvidable - Día 7
Estaba llegando, lo presentía; pero todavía no era capaz de ver las estrellas en el cielo. La oscuridad era tan absoluta que no era capaz de ver el contenido de esta hoja; por suerte, no me hacía falta.
Se acercaba el final y era el momento de sacar conclusiones, hacer una valoración final y comprobar si había acertado o, por el contrario, había errado completamente al emprender este viaje.
Sea cual fuere el resultado, no me arrepentiría.
Las experiencias nos definen, y los errores nos ayudan a aprender; así que daba igual el resultado, si había acertado o había fallado, si había sido un éxito o un fracaso. Lo importante, como en todo, era haber tenido el valor para dar ese primer paso, el valor para empezar el viaje.
Al fin y al cabo, lo único difícil de las decisiones es tomarlas.
Una vez la tomas todo es más fácil, sólo tienes que seguir el impulso y dejarte llevar por la inercia.
Lo llaman momentum.
Si algo me llevo de esta aventura, o por lo menos de esta primera etapa, es que no hay que tener miedo a probar cosas nuevas, que los precipicios no necesitan saltos de fe, si no pequeños pasos de convixción que lleven a algo nuevo.
Algo nuevo que te cambia, que te transforma, nunca serás las misma persona que cuando empezaste, para bien o para mal; sin embargo, como ya dije en su momento:
Los cambios son buenos.
Os tengo que dejar, que ya va siendo hora de ponerse en marcha, nos vemos en mi próxima aventura. Y recordad, a veces un segundo de valentía conduce a una vida de felicidad. No tengáis miedo.
Una experiencia inolvidable - Día 6
El ambiente se había enfriado, y no metafóricamente. Según iba avanzando las noches eran cada vez más frías; algo que al principio agradecía, pero que ahora se había convertido en un problema.
Me abrigué lo que pude y continué caminando, sentía que estaba llegando a la primera parada de mi viaje.
Una vez llegara tendría que decidir qué hacer, qué rumbo tomar a partir de ahí. De lo único que estaba seguro era de que no volvería al punto de partida; puede que me desviara un poco, pero tenía pensado continuar; jamás daría marcha atrás.
lunes, 10 de septiembre de 2018
Una experiencia inolvidable - Día 5
Iba tarde, sucesos incontrolables me habían impedido avanzar y la oscuridad era tan profunda que no podía ver más allá del largo de mis brazos.
Me dolía el cuerpo, pero tenía que seguir. Me había prometido darlo todo y no rendirme y eso haría. Sin embargo, era tan difícil...
Me levanté por pura fuerza de voluntad y me obligué a dar un paso. Y otro. Y otro más.
No sabía donde estaba, ni a donde iba; pero daba igual, lo importante era avanzar y eso haría. Seguro que en algún momento me encontraría con alguien.
Antes de empezar esta aventura la gente me había preguntado qué pasaría si no llegaba a donde quería, si no encontraba lo que buscaba o, simplemente, si me rendía a mitad de camino.
La gente que me apoyaba no era ni la mitad de la detractora que tenía, gente recelosa de cualquier tipo de cambio, y menos si conllevaba esfuerzo.
Sin embargo, no puedes triunfar si tus ganas de tener éxito son iguales a tus ganas de dormir.
Incluso si fallaba, ya había aprendido algo; y eso, "amigos", no tiene precio.
Una experiencia inolvidable - Día 4
Tenía el cuerpo entumecido y agarrotado, no sé cómo iba a continuar,, pero tenía que hacerlo. Si no llegaba al final todo habría sido en vano me repetía una y otra vez.
Oía voces a lo lejos, parecía que estaban pasándolo bien, por lo visto no seguían mi mismo camino.
Las dudas del día anterior resonaban con más fuerza en mi cabeza.
¿Era esto lo que llaman masoquismo? -- Me preguntaba.
Tal vez debía dejarlo y añadirlo a la larga lista de fracasos que llevaba conmigo.
"Los fracasos son los peldaños de la escalera hacia el éxito..." dicen algunos.
Si es así, debo estar a punto de tocar el cielo.
"... sin embargo, sólo si aprendes de ellos" continuaba el dicho popular, y tal y como iba no estaba seguro de poder sacar una lección a todo esto.
Pero bueno, se me hacía tarde, era hora de ponerse en camino.
Una experiencia inolvidable - Día 3
Y llegó el tercer día.
El tercer día siempre es el más difícil; el porcentaje de abandonos aumenta de forma exponencial y las fuerzas comienzan a fallar.
La emoción de los dos primeros días había desaparecido y el cansancio acumulado, tras dos días de camino, empezaba a hacer efecto obligándome a reprimir un bostezo tras otro.
No podía rendirme.
Acababa de empezar y las dudas empezaban a asaltar mi mente: "toma el camino fácil", "no tienes por qué hacer esto", "es sufrir por sufrir"...
No podía rendirme.
La necesidad de probarles que se equivocaban me daba fuerzas. La necesidad de demostrarme a mí mismo que podía hizo que me pusiera de pie y empezara a caminar de nuevo.
No podía rendirme.
En este camino no había atajos, incluso puede que no tuviera final; y en el caso de que lo tuviera, aún estaba lejos.
Lo peor de iniciar un camino nuevo es no saber cuando va a acabar, es más difícil caminar cuando no hay luz al final del túnel y sólo te rodea oscuridad; pero como ya había dicho;
No podía rendirme.
martes, 7 de agosto de 2018
Una experiencia inolvidable - Día 2
Sin embargo, quería continuar, la recompensa me atraía.
Estás tú y tu camino, y eso te basta.
domingo, 5 de agosto de 2018
Una experiencia inolvidable - Día 1
Todo estaba en penumbra. Unas luces titilaban a lo lejos pero nada que pudiera alumbrar el camino que seguía aquella noche.
¿Tenía miedo? No, miedo no era la palabra. Precaución sí, no sabía que me podía encontrar en ese lugar; pero, ¿miedo? Era una palabra demasiado fuerte que extinguiría la emoción que sentía en aquel momento.
No sabía donde estaba, pero no me importaba; simplemente tenía que andar un camino ya recorrido por otros. Seguir sus pasos.
Si otros lo habían logrado, ¿por qué yo no? Me repetía una y otra vez.
Sí, tal vez eran más fuertes y más inteligentes; e incluso puede que fueran mejores que yo; pero hay algo que marca todo lo demás, el esfuerzo.
El esfuerzo es la diferencia entre elevarte a los cielos o condenarte al fracaso, y algo tenía muy claro:
A esfuerzo no me gana nadie.
Una vez reafirmados mis pensamientos seguí andando teniendo cuidado por donde pisaba; podía haber cristales.
viernes, 3 de agosto de 2018
Una crítica sosegada
Había intentado mantenerlo todo lo posible con la esperanza de, en un futuro cercano, utilizarlo; pero había sido en vano. No le había encontrado un uso apropiado y lo único que hacía era estorbar, ocupando un espacio, no demasiado grande, pero que podía ser rellenado por cosas más valiosas.