No dejaba de acumular polvo, creo que ya iba siendo hora de tirarlo.
Había intentado mantenerlo todo lo posible con la esperanza de, en un futuro cercano, utilizarlo; pero había sido en vano. No le había encontrado un uso apropiado y lo único que hacía era estorbar, ocupando un espacio, no demasiado grande, pero que podía ser rellenado por cosas más valiosas.
Había intentado mantenerlo todo lo posible con la esperanza de, en un futuro cercano, utilizarlo; pero había sido en vano. No le había encontrado un uso apropiado y lo único que hacía era estorbar, ocupando un espacio, no demasiado grande, pero que podía ser rellenado por cosas más valiosas.
Es impresionante, ¿eh? Como vamos dejando tirados, a un lado del camino, todo tipo de seres y objetos, otrora muy importantes para nosotros, hasta ser olvidados. Hasta acabar convertidas en acumulapolvos,, ocupando espacios innecesarios y manteniéndolos con miedo a tirarlos como si tuviéramos síndrome de Diógenes.
El ciclo de la vida lo llaman, aunque más que ciclo, lo llamaría continuo; pues una vez que se olvidan, pocas veces vuelven.
Pero ya basta de divagar; volviendo al caso que nos ocupa, toca decidir qué hacer con esto, no me gusta que esté ahí tirado. Creo que lo llevaré a alguna tienda de segunda mano, a ver si puedo sacar algo de provecho por ello.
...
- ¿Seguro que se quiere deshacer de su Cerebro señora Sociedad?
- Segurísimo. señor Dependiente; llevo tiempo sin darle uso.
- Está bien, como usted quiera. De todas maneras, lo dejaré al lado de sus Valores y su Moralidad, por si algún día quiere recuperarlo todo.
- Muchas gracias, aunque lo dudo.
En el continuo de la vida... lo que se tira, se olvida.
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