Ya era el segundo día. La emoción de la primera vez había sido sustituida por el cansancio, pero seguía con ganas; a fin de cuentas, sabía que no iba a ser fácil.
Sin embargo, quería continuar, la recompensa me atraía.
Sin embargo, quería continuar, la recompensa me atraía.
Puede que no haya un tesoro al final del todo, ni siquiera sé si hay un final; era otro tipo de recompensa, el camino era el premio.
Saber que estoy haciendo algo grande, ser partícipe de ello y sobreponerme a los demás para continuar, eso era lo que me impulsaba a seguir.
"Menudo chalado", o "este tío está loco" serán algunas de las frases que os habrán venido a la cabeza seguramente
Pero cuando encuentras algo que de verdad te llama, el precio deja de importar.
En ese momwnro el cansancio desaparece, no hay preocupación, no hay miedo al que dirán.
Estás tú y tu camino, y eso te basta.
Estás tú y tu camino, y eso te basta.
Pero bueno, ya me he entretenido suficiente en esta parada, es hora de seguir adelante.
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