lunes, 5 de agosto de 2019

El cuenco

Últimamente,y a pesar de los esfuerzos de mis lectores, he dejado de pensar que soy un buen escritor.
¿Qué escritor que se precie no es capaz de transmitir lo que siente?
No sé si es falta de léxico, de vocabulario o que simplemente no estoy hecho para esto, pero permítame que, antes de rendirme, haga un esfuerzo para expresártelo.

Imagina que dentro de ti, a la altura del pecho hay un cuenco, da igual el tipo de cuenco, si es grande o pequeño, si es donde tomabas los cereales cuando eras niño o si es de oro con incrustaciones de piedras preciosas.
Lo importante es que sea un cuenco, y que sea tuyo.

Ahora imagina que cada día añades una gotita a ese cuenco, no importa lo que haya pasado si has tenido un mal día o uno bueno, ni de qué lo estés llenando. Lo importante es que cada día haya una gota más en ese cuenco.

Pasarán los días, pasarán los años y llegará un día en que, por muy grande que sea el cuenco, habrás superado su capacidad y se empezará a desbordar. Rebosará por los laterales y su contenido empezará a derramarse fuera.

No te preocupes, tú sigue llenándolo, gota a gota, día a día . Notarás que ya no es sólo el cuenco, si no que tu cuerpo entero empezará a llenarse como anteriormente lo hizo el cuenco. A veces tendrás una sensación de ahogo, como si estuvieras buceando bajo el agua, como si algo te inundara. No te preocupes, tú sigue llenándolo, gota a gota, día a día.

Llegará un momento en que tu cuerpo también se llenará, y empezará a desbordarse.
Empezará a formarse una cúpula a tu alrededor, cada vez más grande, cada vez más densa. Y, sin embargo, no es asfixiante, es cálida y acogedora como el abrazo de una madre a su hijo recién nacido o el primer beso de dos enamorados

Pase lo que pase, llenes lo que llenes y se desborde lo que se desborde, tú sigue añadiendo esa gota día a día.

Esto es lo que significa: más que ayer pero menos que mañana.


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