Todo empezó con una mirada. Esa sonrisa pícara mordiéndose los labios.
Al instante estábamos pegados, su espalda contra la pared y las manos entrelazadas por encima de la cabeza. Mi boca en su cuello, su respiración, agitada.
La ropa sólo estorbaba en la danza que bailaban nuestros cuerpos.
Ya no había nada.
Mis labios bajaban su abdomen dibujando arte abstracto con la lengua hasta encontrarse con los suyos. Un beso profundo, literalmente.
Sus manos no me dejaban mover el cuello, estaba atrapado en una jaula de oro, y me daba igual donde estuvieran las llaves.
Ella compensó la saliva que me faltaba.
De repente estaba sobre mí, sus manos sobre mi pecho, mostrándome que tenía el control,.
Que con sólo un movimiento de cadera podía hacerme ver las estrellas, y lo estaba haciendo.
Ella era la protagonista de este acto.
No podía más, tenía que hacer algo.
Su espalda contra la pared,, sus pies rodeando mi cintura, sus uñas jugando con mi piel, y sus dientes con mi cuello.
Mis brazos se tensaban con el esfuerzo de mantenerla flotando como la diosa que era. Merecía la pena.
Los decibelios iban en aumento, los gemidos se habían convertido en gritos y ya no había tiempo para palabras, de ninguno de los dos.
Se desató la tormenta.
...
Respiración agitada, corazón acelerado, cuerpo tembloroso. Ninguno osaba moverse. Fue la mejor conversación que habíamos tenido.
viernes, 30 de agosto de 2019
miércoles, 14 de agosto de 2019
Un mundo nuevo
Te mostraré parajes desconocidos, lugares con los que sólo te atreverías a soñar.
Te mostraré el Sol arder y a la Luna llorar sólo para que veas el brillo de algo nuevo.
Te mostraré la fiereza de los ríos y la calma de los mares.
Te mostraré un abismo insondable al borde de un precipicio y tu reflejo en la superficie del hielo en un lago en invierno.
Te mostraré la belleza que hay tras una muerte y la tristeza de una vida sin propósito.
Te mostraré un mundo nuevo, uno en el que te sientas perdida y no sepas a dónde ir. Un mundo donde todos vayan al revés y se ande cabeza abajo.
Un mundo donde la única desnudez que importa es la del alma.
Donde la gente no habla, expresa; y donde ningún camino lleva a Roma.
Un mundo donde el fuerte apoya al débil para que este se haga fuerte.
Un mundo donde la vida no se mide en minutos sino en momentos.
Un mundo donde lo eterno sí dura para siempre.
Te mostraré todo sólo para que puedas decirlo una última vez.
Ya he elegido.
Te mostraré el Sol arder y a la Luna llorar sólo para que veas el brillo de algo nuevo.
Te mostraré la fiereza de los ríos y la calma de los mares.
Te mostraré un abismo insondable al borde de un precipicio y tu reflejo en la superficie del hielo en un lago en invierno.
Te mostraré la belleza que hay tras una muerte y la tristeza de una vida sin propósito.
Te mostraré un mundo nuevo, uno en el que te sientas perdida y no sepas a dónde ir. Un mundo donde todos vayan al revés y se ande cabeza abajo.
Un mundo donde la única desnudez que importa es la del alma.
Donde la gente no habla, expresa; y donde ningún camino lleva a Roma.
Un mundo donde el fuerte apoya al débil para que este se haga fuerte.
Un mundo donde la vida no se mide en minutos sino en momentos.
Un mundo donde lo eterno sí dura para siempre.
Te mostraré todo sólo para que puedas decirlo una última vez.
Ya he elegido.
lunes, 5 de agosto de 2019
El cuenco
Últimamente,y a pesar de los esfuerzos de mis lectores, he dejado de pensar que soy un buen escritor.
¿Qué escritor que se precie no es capaz de transmitir lo que siente?
No sé si es falta de léxico, de vocabulario o que simplemente no estoy hecho para esto, pero permítame que, antes de rendirme, haga un esfuerzo para expresártelo.
Imagina que dentro de ti, a la altura del pecho hay un cuenco, da igual el tipo de cuenco, si es grande o pequeño, si es donde tomabas los cereales cuando eras niño o si es de oro con incrustaciones de piedras preciosas.
Lo importante es que sea un cuenco, y que sea tuyo.
Ahora imagina que cada día añades una gotita a ese cuenco, no importa lo que haya pasado si has tenido un mal día o uno bueno, ni de qué lo estés llenando. Lo importante es que cada día haya una gota más en ese cuenco.
Pasarán los días, pasarán los años y llegará un día en que, por muy grande que sea el cuenco, habrás superado su capacidad y se empezará a desbordar. Rebosará por los laterales y su contenido empezará a derramarse fuera.
No te preocupes, tú sigue llenándolo, gota a gota, día a día . Notarás que ya no es sólo el cuenco, si no que tu cuerpo entero empezará a llenarse como anteriormente lo hizo el cuenco. A veces tendrás una sensación de ahogo, como si estuvieras buceando bajo el agua, como si algo te inundara. No te preocupes, tú sigue llenándolo, gota a gota, día a día.
Llegará un momento en que tu cuerpo también se llenará, y empezará a desbordarse.
Empezará a formarse una cúpula a tu alrededor, cada vez más grande, cada vez más densa. Y, sin embargo, no es asfixiante, es cálida y acogedora como el abrazo de una madre a su hijo recién nacido o el primer beso de dos enamorados
Pase lo que pase, llenes lo que llenes y se desborde lo que se desborde, tú sigue añadiendo esa gota día a día.
Esto es lo que significa: más que ayer pero menos que mañana.
¿Qué escritor que se precie no es capaz de transmitir lo que siente?
No sé si es falta de léxico, de vocabulario o que simplemente no estoy hecho para esto, pero permítame que, antes de rendirme, haga un esfuerzo para expresártelo.
Imagina que dentro de ti, a la altura del pecho hay un cuenco, da igual el tipo de cuenco, si es grande o pequeño, si es donde tomabas los cereales cuando eras niño o si es de oro con incrustaciones de piedras preciosas.
Lo importante es que sea un cuenco, y que sea tuyo.
Ahora imagina que cada día añades una gotita a ese cuenco, no importa lo que haya pasado si has tenido un mal día o uno bueno, ni de qué lo estés llenando. Lo importante es que cada día haya una gota más en ese cuenco.
Pasarán los días, pasarán los años y llegará un día en que, por muy grande que sea el cuenco, habrás superado su capacidad y se empezará a desbordar. Rebosará por los laterales y su contenido empezará a derramarse fuera.
No te preocupes, tú sigue llenándolo, gota a gota, día a día . Notarás que ya no es sólo el cuenco, si no que tu cuerpo entero empezará a llenarse como anteriormente lo hizo el cuenco. A veces tendrás una sensación de ahogo, como si estuvieras buceando bajo el agua, como si algo te inundara. No te preocupes, tú sigue llenándolo, gota a gota, día a día.
Llegará un momento en que tu cuerpo también se llenará, y empezará a desbordarse.
Empezará a formarse una cúpula a tu alrededor, cada vez más grande, cada vez más densa. Y, sin embargo, no es asfixiante, es cálida y acogedora como el abrazo de una madre a su hijo recién nacido o el primer beso de dos enamorados
Pase lo que pase, llenes lo que llenes y se desborde lo que se desborde, tú sigue añadiendo esa gota día a día.
Esto es lo que significa: más que ayer pero menos que mañana.
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