lunes, 26 de octubre de 2015

Interludio: La peor cerveza del lugar

¡PUM! ¡PUM! ¡PUM!

El sonido de un puño golpeando la puerta interrumpió la historia del viajero sobresaltando a todos los allí presentes.
Salí de la barra, me acerqué a la puerta y pregunté corriendo la rejilla: ¿Quién es?

- ¡Abra en nombre de la Reina si no quiere tener problemas!
- ¿En nombre de la Reina? ¿Y qué busca Su Majestad en mi humilde posada a estas horas de la noche?
- Eso a usted no le incumbe mesero. ¡Abra!
- Claro que me incumbe soldado, todo sea por ayudar a la Reina - respondí con calma mientras veía como el forastero, visiblemente preocupado, intentaba ocultarse en la oscuridad de una de las esquinas más alejadas de la puerta.
- Estamos buscando a un fugitivo ¡Ahora, abra si no quiere que echemos la puerta abajo y le pongamos bajo arresto por obstrucción a la autoridad!
- Está bien, está bien, no se sulfure soldado; ya abro. Aunque le aseguro que en esta posada no hay ningún fugitivo, aquí sólo aceptamos gente de bien - dije mientras le guiñaba un ojo a los comensales e indicaba a Neil que llevara al viajero, ahora fugitivo, por la trampilla que conducía al almacén de licores.
- Su palabra y su vida no valen nada mesero, tenlo en cuenta. Como nos haya mentido lo pagará muy caro- - dijo el que parecía el capitán mientras entraba acompañado de un grupo de soldados.
- Ponnos una cerveza - continuó mientras recorría con la mirada a todos los allí presentes.
- A sus órdenes mi señor - respondí mientras me agachaba a coger unos vasos, ocultando así mi sonrisa.
- Mmmh, parece que no está aquí - dijo mientras se llevaba el vaso a la boca.
¡PUAJ! - exclamó mientras lo escupía - ¿qué es esto posadero' ¡Sabe a orina de caballo!
- Lamento que no le guste mi cerveza capitán, es la única que tengo - contesté poniendo cara de no haber roto un plato en la vida, mientras todos los allí presentes rompían a carcajadas.
- ¡Nos vamos! - exclamó el capitán enfurecido - tenga cuidado posadero, la próxima vez me aseguraré de que cierren este lugar personalmente.
- Os olvidáis la cerveza - gritó John mientras salían provocando otra avalancha de carcajadas entre los allí presentes
- ¿Qué les has servido? - preguntó Josh - la mía está buena.
- Pues resulta que el capitán tenía un paladar exquisito - respondí sonriendo - Era orina, pero de gato. tengo un barril para tratar con indeseables como ese.
¡Neil! Ya podéis salir.

Cuando llegaron todo el mundo volvió a centrar su atención en el forastero, aún con más intriga si cabe.

-¿Por qué te buscaban"
-¿Acaso no es obvio? - respondió el forajido sacando la piedra del bolsillo por segunda vez esa noche - Por esto.
- ¿Pero qué es? Creo que nos merecemos respuestas - preguntó Josh, el más joven de allí.
- Quedaos hasta el final y lo sabréis.

Nada más leer la nota, me disponía a regresar a casa cuando...

lunes, 19 de octubre de 2015

Capítulo III: La sombra

A las 22:00 me levanté, cogí las notas y salí de casa. No podía soportar la espera, la impaciencia me corroía por dentro y no me dejaba pensar con calma.
Decidí llegar antes y explorar el lugar por si encontraba algo, alguna otra nota que me diera una pista sobre quien era la persona que las había escrito.
Como era de esperar no encontré nada, así que resolví quedarme a esperarle sentado en uno de los numerosos bancos que poblaban el parque.

Pasaban los minutos, la hora se acercaba y allí no había nadie, empezaba a pensar que me estaban gastando una broma. Me levanté dispuesto a dar una vuelta por si estaba al otro lado y no me había visto cuando oí un ruido: algo se movía allí a lo lejos, desde esa distancia sólo distinguía el contorno de la sombra de una persona, no lograba ver nada.

- ¡Eh! - le grité - ¡¿Eres tú el que me ha dejado las notas?!

En cuanto oyó los gritos, la sombra se giró y salió corriendo ocultándose en la oscuridad. No podía perderle.

¡Espera! ¡¿Quién eres?! - volví a gritar mientras salía corriendo detrás de ella - ¡No voy a hacerte nada! ¡Sólo quiero respuestas!
Tan sólo quiero respuestas... - sollocé cayendo de rodillas al ver que se había esfumado sin contarme nada. Otra vez vuelta a empezar...
Las manos no paraban de temblarme y las piernas no me respondían; me había quedado sin fuerzas. La tensión de los últimos días había sido demasiada

Tras unos minutos que dediqué a recuperar fuerzas me levanté y decidí volver al banco a pensar sobre lo sucedido y a tranquilizarme; no podía dejar que Jaqueline me viera así y se preocupara, no podía pagar su hospitalidad de esa manera.
Nada más volver y dejarme caer en el banco reparé en que había algo distinto, había menos luz. Miré hacia la farola para ver si se había fundido una de las bombillas y...
No podía creerme lo que estaba viendo, debía de ser parte de una broma cruel que alguien me estaba gastando, pero...  ¿de verdad existía alguien tan desalmado como para disfrutar jugando con los sentimientos de las personas de esta manera?
La farola no se había fundido... algo estaba cubriendo una de las bombillas obstaculizando el paso de la luz; algo parecido a una nota.
Abrí y cerré los ojos para asegurarme que no era mi mente la que me estaba jugando una mala pasada y desaparecía, pero no, seguía allí.

Cálmate - me repetí a mi mismo - puede ser cualquier cosa, no tiene porque ser una nota. Tal vez es una hoja de uno de los árboles que ha sido arrastrada por el viento y se ha quedado enganchada.

Intenté mentirme aun sabiendo que no serviría de nada, cuanto más lo miraba, más se parecía a las dos notas que tenía en el bolsillo de la chaqueta; y en el fondo de mi corazón, estaba seguro de ello.
Me quedé mirándola mientras un conflicto se desataba en mi interior; por un lado la necesidad de saber por qué mi familia había muerto luchaba con el miedo sobre que pondría en la misteriosa nota. ¿Y si habían muerto por mi culpa y no lo sabía?

No importaba, tenía que hacerlo, tenía que mirar que ponía por Max, por Dana y por Eloise. Tenía que hacerlo por los tres o me arrepentiría el resto de mi vida.

Me subí al banco, alargué el brazo y tras un momento de vacilación cogí la carta y la leí. Ponía:


TODO ES CULPA TUYA