Elecciones. Nuestra vida está llena de ellas. Desde que nos levantamos hasta que decidimos irnos a dormir. Porque sí, eso también es una elección; una sencilla, por supuesto, pero una elección al fin y al cabo.
Hay elecciones simples y complejas, individuales y colectivas, que te implican a ti o que implican a los demás. De todo tipo, y sólo puedes escoger una de las opciones.
Aquí es cuando la cosa se complica, porque, ¿qué te dice a ti que lo que estás eligiendo es lo mejor para el futuro? ¿Qué es lo que mas beneficios te aportará?, ¿cuál es la elección más, hablando en un sentido evolutivo, adaptativa?. Incluso desde un punto de vista hedónico, ¿cómo puedes estar seguro que es lo que más placer te provocará?. Porque ahí esta el problema, ¿qué punto de vista eliges?
¿Eliges lo que quieres, o lo que debes? ¿Lo que sea mejor para ti, o para los que te rodean?
Llevo bastante tiempo planteándome esta pregunta, si debería empezar a hacer lo que quisiera en vez de lo que debería, puesto que, ¿qué es más importante, yo, o los demás? ¿Adopto una perspectiva egocéntrica o generosa? ¿Me centro en "ellos", o en "yo"?
Pues bien, he llegado a la conclusión de que todo depende. Sí, amigos, todo depende, esta es la respuesta a todas esas preguntas anteriormente mencionadas. Una respuesta vaga ¿eh?, inconclusa se podría decir. Una pregunta tan imponente, tan majestuosa, que inspira respeto; contestada con un simple, un raquítico "depende". Bueno, no me podéis culpar, la vida está llena de grandes preguntas y ninguna tiene una respuesta "aceptable", por decirlo de alguna manera. ¿Quiénes somos? ¿Adónde vamos? ¿Existe Dios? ¿No existe Dios? Quien sabe, cada uno que saque al científico/filósofo de su interior, ese que todos llevamos escondido en alguna parte y que las responda por su cuenta, hoy vengo a hablar de las elecciones.
¿Qué debemos elegir?
Bien, antes que nada, debemos pararnos a pensar; no hay nada mejor como una acción precipitada para echar por tierra el trabajo de días, semanas, meses, años etc (bueno, supongo que todos nos sabemos los registros temporales ¿verdad?)
¿En qué hay que pensar? Os estaréis preguntado los más avispados (no os precipitéis amigos, todo a su tiempo ;))
En toda elección, absténganse elecciones cotidianas automatizadas, hay que tomar en consideración ciertos puntos:
-Consecuencias de cada elección; en términos de pérdidas y beneficios por supuesto.
-Coste de esa elección: entendiéndose como gasto/esfuerzo de realizar esa y no otra.
-Repercusiones: Es decir, como te afectará a ti, a tu entorno, y a las personas de tu entorno.
Una vez hemos tomado en cuenta todo esto, estaremos preparados para tomar cualquier elección que se nos presente en el camino, ya sea la más importante de tu vida, o si tomar el camino más largo o más corto para llegar a casa.
Como analicéis y toméis en consideración cada uno de estos puntos esta basado totalmente en diferencias individuales, fundamentas en la base asentada por la educación recibida y vuestra cultura.
Bien, después de esto. ha llegado el momento que todos esperabais, ¡el turno de preguntas y respuesta! (Aplausos y vítores, a la par que algún otro silbido y un efusivo "bieeen")
A ver tú el del fondo¡
- ¿Cómo afectan los sentimientos a esta toma de decisiones?
Buena pregunta Tommy, estaré encantado de respondértela con un antiguo proverbio que dice: No se deben tomar decisiones permanentes en base a emociones temporales, o lo que es lo mismo: No tomes ninguna decisión en un estado de euforia o en un estado depresivo, ya que distorsionarás la realidad de una manera u otra y no podrás discriminar cuales son las consecuencias, el coste y las repercusiones de cada elección.
- ¿Qué hacemos si nos hemos equivocado en alguno de los puntos?
Otra pregunta magnífica Jimmy, como siempre. En este caso se pueden dar diferentes situaciones: que no hayamos discernido bien las consecuencias, que nos hayamos equivocado en el coste de elección, que no sepamos o hayamos infravalorado las consecuencias o cualquier combinación de estas. Como no somos seres omniscientes que lo sepamos todos, hemos de tener en cuenta que nos podemos equivocar, en ese caso, lo único que podemos hacer es, hablando en términos coloquiales, "apechugar" con las consecuencias y aprender esa valiosa lección para no repetirla en el futuro.
- Pero... ¿y si sabemos el coste, y el beneficio pero no las repercusiones? ¿O sabemos las repercusiones pero son malas para los demás? ¿Qué debemos hacer?
Vaya, vaya, os estáis luciendo. Otra pregunta interesantísima Jacky.
En el caso de que no sepamos las repercusiones tenemos dos opciones:
- "Valor y al toro" como se suele decir, lanzarnos a la aventura y ver que sale. Si nos sale bien, perfecto, si sale mal, prueba otra vez chico ;)
- Si por el contrario eres poco amigo de las emociones, amante de la seguridad y prefieres no arriesgarte, no te tildaré de cobarde porque estamos delante de mucha gente pero... nah, es broma, es una opción tan noble como cualquier otra. La capacidad de echarse atrás para preservar la seguridad es tan valiente como la anterior, tal vez incluso más, pues te expones a las miradas y comentarios de aquellos que no tuvieron ese valor.
Sin embargo, si sabemos que las repercusiones son malas para los demás, aquí ya entra dentro la ética y moral de cada uno Jacky, cada uno tiene que decidir hasta donde esta dispuesto a llegar por lograr sus objetivos. Cada uno decide donde poner la barrera de sus límites y donde dibujar la línea que separa el bien del mal.
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