jueves, 21 de mayo de 2020

Disección de un sentimiento sempiterno

Como una sensación sorda que siempre está ahí. Da igual lo que haga, siempre está ahí.
A veces se acentúa y otras es más tenue, pero siempre está ahí.
Al lado de esta sensación la eternidad es caduca, no dura más que un parpadeo.
A veces la siento en el pecho, acompañada de gratitud y felicidad, otras, sin embargo, me baja al estómago o me sube a la garganta, en compañía del lamento y la tristeza.
Es complicado controlarla, si la ignoras y la haces a un lado, no se va, se queda ahí, esperando con el mismo afán que Hachiko; dándote pequeños golpecitos en el hombro pidiéndote que la mires.
Por otro lado, si la haces caso y te centras en ella se hace grande, muy grande; crece y crece sin parar hasta inundarte tanto que a veces el agua desborda por mis lacrimales o la sonrisa se me sale de las comisuras.
Es una sensación allende a cualquier otra.
No tiene nombre pero, si lo tuviera, sería el suyo.

sábado, 2 de mayo de 2020

Camino

Cuando miro al cielo
las estrellas te rinden homenaje,
escribiendo tu nombre
con letras de oro.

Cuando miro al frente
el viento arrastra tu risa,
mostrándote feliz,
haciéndome feliz.

Cuando miro al suelo
la tierra tiembla,
al igual que mi cuerpo
cuando recuerda tus abrazos.

Cuando miro detrás
no veo nada,
sólo vacío,
y eso da miedo.

Cuando miro a los lados
te veo a ti,
y eso trae calma,
eso trae paz.