Cristales rotos. Una gota de sangre se deslizaba por el filo del cristal mientras reflejaba las primeras luces del alba. ¿En la cama? Nadie. ¿En el suelo? Los dos. Dormían abrazados después de una noche de violencia e insultos. ¿Reconciliación? Más bien el miedo de perderse el uno al otro si se alejaban demasiado.
¿Amor? Dependencia
Ella se despertó primero; se desperezó, miró a su alrededor y sonrió; compartiendo un secreto con el frío aire de la mañana que sólo ella sentía. Se levantó, tapó con una manta al hombre que yacía junto a ella, le besó en la frente y se fue a preparar un café.
El olor del café recién hecho y el sonido de la sartén le despertaron. Miro los cristales rotos esparcidos a su alrededor. Otra noche igual. ¿Cuándo acabaría?
Fue a la cocina y la vio; no sabe si era la luz reflejada en su cabello, o la postura distendida con la que se apoyaba en la mesa pero la amaba.
- Estás hermosa - le dijo.
- Siempre me dices lo mismo - replicó ella
- Es la verdad.
- Siento lo de anoche - continuó.
- No pasa nada - dijo tocándose el pequeño corte que tenía bajo la pupila
Fue corriendo hacía ella, la besó y no se separó hasta que el sonido del aceite chisporroteando indicó que el desayuno ya estaba listo.
- Huevos con bacon. Tus favoritos.
La besó de nuevo. Definitivamente la amaba