jueves, 21 de agosto de 2014

Al fin y al cabo: humanos

Hablemos.
Hablemos de aquello que hace que se te acelere el corazón, aquello que hace que te suba la tensión y un sudor frío recorra tu cuerpo.
Hablemos de todas esas sensaciones que bullen en tu interior cada vez que lo experimentas.
Hablemos de drogas. Hablemos de amor. De miedo. De experiencias.
Hablemos de la vida y la muerte. De la playa y la montaña. De la oscuridad y la luz, pero sobre todo del día y la noche.
Hablemos de todo y hablemos de nada.
Pero sobre todo hablemos... o mejor aún Transmitamos.

Transmitamos emociones, sentimientos, ideas, sueños. Transmitamos todo aquello que se nos pasa por la cabeza sin importar qué.
Dejemos todas esas miradas frías y hieráticas sonrisas en el rincón de los recuerdos y transmitamos.
Transmitamos con ojos límpidos, claros. Con sonrisas amables, cálidas. Transmitamos incluso sin tocar, sin ver, sin sentir... tan solo acompasando nuestra respiración con el de al lado. 
Inspira... Expira... Inspira... Expira... Respira... 
Respiremos...

Respiremos. Pero no sólo con la nariz, no sólo con los pulmones, con la faringe.
Respiremos con cada poro de nuestra piel, con nuestras voces, con nuestro aliento.
Respiremos cada cálido soplo de verano, cada impetuosa tormenta de invierno. 
Respiremos el limpio aire de las cimas mas altas. Respiremos la salada brisa del mar. Respiremos, y sobre todo...Gritemos

Gritemos sueños. Gritemos aspiraciones. Gritemos metas...
Gritemos todo aquello que nos desgarra por dentro para así poder vaciar nuestro dolor y llenar nuestra alegría.
Gritemos para aliviar nuestra alma de su sufrimiento, para acallar las voces de nuestro alrededor y así poder escuchar a nuestro propio cerebro, nuestro propio corazón, a nosotros mismos...
Gritemos al viento y a las mareas, a los planetas lejanos y a las personas cercanas. A las estrellas a años luz, a los cuartos vacíos y a las almas perdidas. 
Gritemos a los astros. Gritemos al Sol. Gritemos a la Luna.
Tan solo.... gritemos.

Al fin y al cabo, es lo que nos hace humanos ¿o no?